DIWALI: EL CAMINO DE LAS LUCES


El Diwali o Dipawali es la época del año en la que las familias hindúes se reúnen para compartir. Son las navidades de India. Es la festividad más importante para ellos, marca su Año Nuevo y se traduce como el camino o fila (awali) de luces o lamparitas de barro y aceite (deepak). Dura cinco días, pero el más importantes es la noche de Luna Nueva (entre los meses de octubre y noviembre). Ésta es la  noche más oscura del año en la que se mueven energías universales negativas que debemos evitar que nos afecten. Es por ello que, para mantenerlas alejadas, se necesita iluminar nuestro entorno y nuestro espíritu.  


La parte mitológica nos cuenta la historia de la celebración de la ciudad de Ayodhya cuando el rey Rama (una de las reencarnaciones del dios Vishnu) regresó de un exilio que duró 14 años, junto a su hermano Laxman y su mujer Sita, tras vencer al demonio Ravana (rey de Lanka), quien secuestró a Sita. Los ciudadanos, para ayudarles a encontrar el camino de vuelta a casa, iluminaron toda la ciudad e hicieron senderos de lamparitas de barro y aceite desde la jungla. 


Por ello, el fin último y mensaje más importante que se repite una y otra vez en las conclusiones de todas las leyendas hindúes y su literatura es que:
“EL BIEN SIEMPRE VENCE AL MAL Y LA LUZ PREVALECE SOBRE LA OSCURIDAD”.

En el sentido espiritual, durante estos días, y especialmente el día principal del Diwali (este año es el 27 de octubre de 2019), debemos trabajar internamente para alejar esas energías oscuras. Para ello, no podemos estar dormidos durante ese tiempo. Sólo en un estado consciente de vigilia (mientras estamos despiertos) dificultamos la entrada a esas fuerzas dañinas. 

En un sentido cultural, tradicionalmente, en las aldeas, como la mayoría de la gente no tiene la capacidad de hacerlo meditando o trabajando espiritualmente tantas horas seguidas, las comunidades se reúnen, tras el ritual en cada casa de Laxmi a medianoche, para bailar todos juntos mientras se encienden antorchas y se mantiene el pueblo iluminado constantemente hasta que amanece… El Diwali es un momento para compartir y colaborar, así como para recibir bendiciones y luz! 
Estos días encontramos velitas en las entradas de todas las casas y ventanas…


El momento más importante del Diwali es el ritual que preparamos para Laxmi o Lakshmi. Como mínimo, deberíamos de mantenernos despiertos hasta pasada la medianoche del Diwali. Durante ese tiempo, se invoca a la energía divina de Laxmi (la parte femenina del dios Vishnu, quien se encarga de mantener el equilibrio del mundo y de todos sus componentes). Este día es el más importante del año para venerar a Laxmi.

¿Qué representa Laxmi? Laxmi se encarga de la parte de nuestra existencia enfocada en la vida material (familia, trabajo, riqueza…) siempre de una manera equilibrada y moderada. Laxmi representa la Naturaleza domada, la necesidad de enmarcarse en un contexto cultural para desarrollar nuestra existencia como humanos. Ella es la riqueza que asumimos solamente como riqueza material. Pero es necesaria sólo en este mundo y debe estar siempre contemplada desde la disciplina, el respeto, la sinceridad y el amor. Esta energía nos ayuda a entender que necesitamos servirnos de elementos materiales, pero siempre desde el autocontrol y con una actitud evolutiva hacia el desapego material. Nada material en exceso es positivo. 

Durante el Diwali, “invitamos” a Laxmi a nuestra casa y la agasajamos. La manera más efectiva, beneficiosa y poderosa es a través de un ritual (Laxmi Pooja):

Se puede hacer sencillo. Lo más importante es siempre realizarlo desde el amor, el respeto y la fe… Para ello necesitamos un lugar, como un templo en el que coloquemos una forma de Laxmi (puede ser una figura o una imagen). Mejor que se encuentre a la misma altura que nosotros sentados (si es en el suelo, nos debemos colocar sobre una tela o cojín). Es importante tener en cuenta que antes de comenzar cualquier trabajo sagrado o introspectivo, tenemos que lavarnos como mínimo manos, pies y boca.  

Lo primero es cerrar los ojos, hacer varias respiraciones profundas y lentas para concentrarnos y conectar mejor. Encendemos una vela (aquí en India las suelen fabricar caseras con recipientes de barro, una mecha larga de algodón compacto y aceite que impulse la combustión) e incienso (debería de ser natural). Puedes utilizar tantas lamparitas como quieras! Lo importante es que no falte la luz. Como mínimo, debería de quedarse una de esas velas encendidas toda la noche... Después, cantamos varias veces OM para invocar a la energía universal fundamental. 


Lo siguiente es recordar a Ganesha (energía divina que nos ayuda a retirar los obstáculos que nos dificultan el camino). Para ello, debemos interiorizar su mantra como mínimo 108 veces (con un "mala" o rosario hindú que ya disponga de ese número de cuentas, resultará más fácil). El mantra no se debe cantar, es decir, no se puede emitir sonido para potenciar su efecto interno. Esto se llama “Mantra Japa” (acción de “cargar” el “mala” a través de la repetición continuada de un mantra específico):

OM GAN GANAPATAYE NAMAHA


Tras honrar a Ganesha, necesitamos despertar a Laxmi y pedirle que se quede con nosotros, que nos ayude y de luz para obtener prosperidad y equilibrio material. La "invitamos" a nuestra casa y encendemos todas las luces naturales para atraerla a nuestro espacio y que lo bendiga. Para ello, interiorizamos su mantra tantas veces como podamos y meditamos con su energía como foco:

OM SHRI MAHALAXMIYE NAMAHA


Podemos hacer unas diez rondas (10 malas, es decir, 1080 mantras), aunque no hay límite. Cuanto más hagamos (con fe y devoción), más conectaremos con esa energía divina que reside dentro de cada uno de nosotros y la potenciaremos… 

También podemos ofrecerles flores, dulces naturales (siempre sin huevo), frutas... Al finalizar la puja, estos alimentos los podemos tomar en forma de "Prasada" (alimento bendencido por la energía divina a la que hayamos invocado) u ofrecerlos a otras personas. También podemos colocar en el templo objetos que estén relacionados con nuestro negocio o trabajo. Durante el día, se pueden escuchar mantras cantados relacionados con Ganesha y Laxmi para que resuenen en nuestra casa y la envuelvan con una energía pura y beneficiosa.

Es importante entender que, según esta Filosofía, Dios no está fuera, sino dentro de nosotros (Atman). Todos somos partes de un Todo Universal. Todo lo que ocurre en el Cosmos a nivel macro, ocurre de la misma manera a nivel micro dentro de nosotros. Por lo tanto, todas esas fuerzas divinas forman parte de nuestro Ser pero, si no trabajamos con ellas, se mantienen aletargadas… 


El mantra “Shivoham” (yo soy dios) nos recuerda el fin último del camino del Yoga…

“Del silencio se origina la música de la creación. De la oscuridad llegó la luz”


"Toda la vida es el resultado de energía, y así tenemos la opción de decidir qué tipo de energía usamos en lo que hacemos, decimos y, especialmente, pensamos" 

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